En los trastornos obsesivos – compulsivos, los pensamientos y la forma de comportamiento tienen lugar de forma compulsiva en la vida del paciente. Puede haber ideas obsesivas (por ejemplo, que la casa se quema, que un niño se hace daño sí mismo, etc.) así como comportamientos compulsivos (por ejemplo, no poder pisar líneas, tener que lavarse las manos constantemente, etc.). Los pacientes saben que es algo irracional, pero no pueden dejar de pensar o actuar de ese modo, sino surge una gran angustia. A menudo, la vergüenza es tan grande que desde que surgen los síntomas hasta que se busca ayuda es frecuente que pasen años. A menudo aparecen síntomas físicos como consecuencia (por ejemplo, eccemas en las manos) que motivan el tratamiento.

El tratamiento de los trastornos obsesivos – compulsivos puede ser tanto de forma psicoterapéutica como farmacológica. Aquí encontramos en primera línea la terapia conductual y la hipnosis, pero también pueden emplearse el neurofeedbak y el rTMS. Dependiendo de la sintomatología, en la terapia conductual también puede empezarse con una exposición en realidad virtual. 

En el tratamiento de los trastornos obsesivos – compulsivos farmacológico se utilizan en muchos casos inhibidores de serotonina (medio contra las depresiones y la ansiedad). Algunos estudios nuevos muestran la efectividad de la acetilcisteína, un medicamento que se utiliza normalmente como expectorante y que se tolera muy bien.

En los últimos tiempos se ha confirmado en varios estudios la efectividad de las transfusiones de ketamina en el tratamiento de trastornos obsesivos-compulsivos. Estas conducen a un claro retroceso o desaparición de los síntomas, en parte durante varias semanas después de una sola transfusión. Este tiempo puede utilizarse después para una psicoterapia intensiva, de manera que a menudo puede evitarse una terapia farmacológica a largo plazo. 

Asimismo, también es efectiva la estimulación magnética transcraneal repetitiva en el tratamiento de trastornos obsesivos – compulsivos. Con ello, se atenúa la actividad de las zonas cerebrales con exceso de actividad mediante un campo magnético fuerte y vibrante.