En el caso de la neurorretroalimentación, las ondas cerebrales variables se entrenan y modifican mediante el condicionamiento operante hasta que las molestias del paciente se reducen. Aquí, el punto de partida es que pueden reconocerse determinadas molestias psíquicas con ondas cerebrales variables en el EEG (electroencefalograma).
Determinadas patologías muestran modificaciones típicas del EEG que se utilizan entonces como base para un programa de prácticas. El paciente ve una animación en el monitor que muestra sus actividades cerebrales. Cuando se produce un cambio de las ondas cerebrales hacia el estado que se persigue, el paciente recibe una animación realizada con éxito y viceversa. De este modo, el paciente aprende a influir positivamente sobre la propia actividad cerebral. Este proceso se acompaña continuamente y el programa se va modificando en función del cambio de los síntomas. Los primeros efectos se hacen notar, aproximadamente, tras 8 o 10 sesiones.

Por último, las molestias tales como los trastornos del sueño pueden tratarse en un plazo de entre 10 y 15 sesiones. Ante otras molestias o patologías, tales como el TDAH o una depresión, la mayoría de las veces son necesarias más sesiones, en función de la gravedad de la enfermedad, para alcanzar la mejoría máxima.
Se trata de un método no invasivo. Puede reducir o eliminar por completo la necesidad de uso de medicamentos.

  • Puede ser una opción de tratamiento cuando los medicamentos están contraindicados.
  • Puede ser una opción cuando los medicamentos no han actuado de forma adecuada.
  • Puede ser una opción distinta a los medicamentos para embarazadas.
  • Este método carece de efectos secundarios y también es apropiado para niños a partir de 6 años y para adultos con minusvalías.

La neurorretroalimentación es un método de tratamiento basado en la evidencia que surgió a principios de los 70 del siglo pasado en EE.UU. Entretanto se han desarrollado estudios científicos generales para comprobar la efectividad de este método.