Que es el Síndrome de burnout?

El término síndrome de burnout fue acuñado en el año 1976 por la psicóloga Christina Maslach. Lo definió en base a tres criterios: agotamiento emocional, despersonalización e ineficiencia.

En un principio se partía de la idea de que el síndrome de burnout afectaba en particular a personas que trabajaban ayudando a otras personas como cuidadores, trabajadores sociales, profesores y médicos. Hoy está cada vez más claro que el síndrome de burnout se ha convertido en un problema en casi todos los trabajos. El problema radica, entre otras cosas, en una presión laboral cada vez mayor y una posibilidad menor de influir en ella.

El Foro Económico Mundial valora los gastos globales del Burnout a nivel mundial en 322.000 millones de euros.

Las siguientes cuestiones resultan dañinas para la salud dentro del ámbito laboral: la falta de trabajo, la falta de influencia en los procesos de trabajo, un salario y un reconocimiento insuficientes, el clima laboral, el compañerismo, la transparencia y la justicia o el sentido del propósito y del valor añadido.

Debido al aumento de la presión laboral en nuestra sociedad, el riesgo de sufrir el síndrome de Burnout es claramente elevado. Lo peligroso de esta enfermedad es que, al igual que el alcoholismo, se desarrolla lentamente y en fases.

Síntomas del síndrome de burnout

Los afectados por el síndrome de burnout se definen en primer lugar por su trabajo, otros valores como la familia y el ocio se ven como secundarios. Después de años de agotamiento, llegan a un punto en el que no funciona nada más. Faltan las ganas de vivir. Es posible que todavía haya un deseo de trabajar, pero el cuerpo, la psique y el espíritu no funcionan. Incluso unas vacaciones de varias semanas no traen ningún descanso duradero. También es típico el retiro del entorno social. Los síntomas del Burnout son también el colapso del sistema inmunológico, dolores de espalda crónicos, depresiones y síndromes de dolor o la búsqueda de la evasión que lleva a adicciones como el consumo de alcohol, drogas o medicamentos, entre otros.

El síndrome de burnout todavía no es un diagnóstico clasificado; pero la edición más reciente de la ICD (International Clasification of deseases) tiene prevista su inclusión. El burnout es un diagnóstico de proceso: Es un proceso lento que, en última instancia, produce el cuadro clínico arriba mencionado. Pero depende del individuo la posibilidad de manifestarlo. Precisamente para las personas que tienen que ayudar a otras personas, a menudo les resulta difícil buscar ayudar y seguir una psicoterapia. En el concepto de Burnout hay un motivo implícito: «Estoy enfermo/a únicamente porque he invertido mucha energía en mi trabajo» Dependiendo de la percepción de cada persona, se confiesa más tarde o temprano el padecimiento de depresiones y dolores.

Sin embargo, muchos de los afectados llegan tarde para recibir tratamiento del burnout. Cuanto antes pueda empezarse con la terapia individual, más breve será la duración de la terapia. A menudo los pacientes, debido a un estresante día a día laboral, apenas pueden someterse a una psicoterapia. A su vez, las terapias estacionarias a menudo duran tanto que pueden preverse inconvenientes sociales y laborales.

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¡La autoevaluación solo puede servir de forma indicativa, pero no supone un diagnóstico definitivo!

En nuestra clínica privada ofrecemos a pacientes con problemas de burnout en una terapia breve, la posibilidad de enfrentarse a su situación por medio de una terapia individualizada para superar su situación en un entorno de vacaciones relajado, intensivo, discreto y anónimo. Aquí se incluyen:

  • El análisis de la situación laboral
  • El análisis de los propios recursos
  • La reactivación de un ámbito de vida sano que se había descuidado.
  • El aprendizaje de técnicas para la relajación y la limitación.En nuestra breve terapia, conseguimos devolver la estabilidad a la mayoría de las personas en un plazo de dos a tres semanas. Todo ello con el resultado de que la persona vuelva a ser ella misma en su puesto de trabajo o incluso que dé el paso para lograr un nuevo comienzo.

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