Sufre trastornos de ansiedad que requieren tratamiento aproximadamente el 12% de la población de Europa Central, según una estadística de la OMS. Entre estos trastornos de ansiedad se incluyen fobias, trastornos de ansiedad generalizada y de pánico. En el caso de las fobias, la persona siente temor ante determinados objetos y situaciones y, por esa razón, los evita:

  • claustrofobia (miedo a lugares cerrados),
  • agorafobia (miedo a espacios abiertos),
  • acrofobia (miedo a las alturas),
  • zoofobia (fobia a las arañas o a los ratones),
  • fobias sociales (miedo a las personas).

 

En el trastorno de ansiedad generalizada siempre hay una mayor disposición a la angustia, a menudo unida a síntomas corporales. En trastornos de pánico, se producen ataques violentos de ansiedad sin motivo aparente.

Al principio, muchos miedos no se reconocen como tales, puesto que solo se manifiestan en forma de síntomas físicos: los mareos, la dificultad para respirar, la sensación de apremio y las palpitaciones son síntomas frecuentes de un trastorno de ansiedad. La frecuencia de las fobias sociales a menudo se infravalora. Es frecuente que las personas que las sufren no pueden abandonar su vivienda ni, por tanto, acudir a un médico. El tratamiento medicamentoso con benzodiacepinas (por ejemplo, Diazepam o Lorazepam), la mayoría de las veces reduce la ansiedad, pero a menudo es el primer paso hacia una dependencia de los medicamentos. El medicamento no combate las causas de la ansiedad. Para la reducción de la ansiedad se necesitan dosis cada vez más altas; y en solo unas semanas se produce una dependencia de los medicamentos que también debería tratarse. Además se manifiestan miedos y el tratamiento psicoterapéutico se torna cada más difícil. Las benzodiacepinas, salvo casos excepcionales, solo deberían utilizarse para tratamientos agudos. La mayoría de los miedos pueden tratarse adecuadamente con terapia conductual.

Para ello, las técnicas de confrontación cumplen una función importante. Los pacientes aprenden técnicas para reducir su ansiedad y para comprenderla. El terapeuta confronta a los pacientes con la situación desencadenante del miedo (por ejemplo; estancias cerradas, espacios abiertos, objetos, seres humanos, animales). De esta forma, a menudo es posible mejorar notablemente o hacer desaparecer muchas fobias con pocas sesiones. La ventaja de nuestro programa terapéutico en Mallorca reside en que hay una ocupación intensiva con el miedo. Con conversaciones y ejercicios psicoterapéuticos diarios, los miedos persistentes que los pacientes llevaban años sufriendo suelen desaparecer en dos o tres semanas. Algunos conflictos determinados y en parte inconscientes pueden provocar grandes miedos: la terapia psicodinámica responde a este planteamiento.

Combinamos los dos procesos terapéuticos que se complementan de forma excelente. En el caso de algunos miedos tiene sentido recurrir también a medicamentos. Para ello, preparamos medicamentos de los grupos de sustancias de los antidepresivos y neurolépticos. Estos preparados no tienen potencial adictivo. Hay tratamientos de relajación tales como la biorretroalimentación, la relajación progresiva, el entrenamiento autógeno y la hipnosis que complementan la oferta terapéutica. Ante formas especiales de miedo; por ejemplo, tras acontecimientos traumáticos, también se aplica el EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing). Cuanto más tiempo persiste un trastorno de ansiedad, más se manifiesta. Se integra en la vida y limita progresivamente la calidad de vida y la libertad del individuo.
Nuestro objetivo: recuperar la calidad de vida del individuo en el menor tiempo posible.

Si así lo desean, recogemos en su domicilio a aquellos pacientes que sufren estados de ansiedad graves y los acompañamos hasta la clínica o hasta el hotel.

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